El arkanoozero es un soldado de proyectiles que emplea un arma mágica capaz de repeler cualquier objeto que se introduzca por su boca (la del arma, cuidado). De este modo las balas y proyectiles pueden ser casi cualquier cosa, que salen disparadas sin romperse hasta alcanzar el objetivo (o el suelo). Se suelen lanzar cantos y guijarros, redonditos para una mejor dirección, bombas de humo, de picapica, de pimienta negra, blanca, ajo en polvo y curry (también llamadas "desayuno express"), huevos podridos para las manifestaciones. Otro uso común es el de mensajería por el tradicional método del papel enrollado en una piedra (en las oficinas de mensajería han sustituido tiempo ha las ventanas por unas redes, y el casco es obligatorio). Incluso hay quien, emocionado por el calibre de su boquilla, se aventura a lanzar disparadas palomas mensajeras para ganar tiempo.



Buenos días, hoy voy a hablar de la Guardia, esa panda de ineptos encargados de perseguir y combatir el mal de Slyndbar con éxito comprobado (está comprobado que no tienen ningún éxito). No es que no lo intenten pero hay varios factores que afectan a esta efectividad digna de una rueda de madera. Para empezar, los componentes de este "cuerpo de seguridad" son tan selectos como la fruta del Mercadona y suelen ser gente limitada, y no hay mejor muestra de ello que el simple hecho de meterse a la Guardia en vez de a profesiones más complejas, como enterrador.

Pero no hay que desmerecer a esta muchachada ya que combatir el crimen no es sencillo. De hecho los gobernadores, reyes o emperadores de Enor suelen contar con una potente red de criminales trabajando para ellos, por lo que no todos los criminales son iguales ante la ley y a veces son los de arriba quienes deciden a quién se persigue, encarcela, ejecuta y entierra (otros tienen menos suerte y son directamente enterrados sin pasar por el justo protocolo). Así pues, los maestros cofrades del hurto y el robo son casi intocables, ya que colaboran de vez en cuando con los intereses del gobernador de Slyndbar. Mientras uno informa con sus espías, aniquila enemigos con sus asesinos y hurta valiosos premios con sus ladrones, el otro asegura la protección y cierta tranquilidad en caso de atrapar a peces gordos. Aunque claro, la posibilidad de invertir los papeles en esta ecuación es algo que siempre incomoda a un gobernante.

Aevirae, en este sentido, va por libre. Ni siquiera se sabe de su existencia en el palacio del gobernador pero cuenta con un buen equipo y su rostro apenas se conoce en parte debido a su portentosa habilidad para el disfraz y en parte debido a su relaciones públicas, una djinni en prácticas. Pero ya conoceréis a más miembros de la banda de Aevirae y a su representante más adelante.

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