[continúa de Relato -parte03-]



La mansión Valthiëca, un símbolo de la pomposidad y el mal gusto de las familias adineradas de Slyndbar, era como si a Lladró le hubiera dado por hacer casas. Esta noche los soldados corretean como hormiguitas con sus lanzas y espadas, agitándose nerviosos en una insoportable espera. Un pequeño trozo de pergamino aferrado por una manaza áspera y ruda tiene garrapateado el siguiente mensaje: "Esta misma noche me llevaré conmigo la estatuilla de la Centaura Lorindán. Agradezco de antemano la molestia de dejarla preparada y, por favor, huelga decir que llamar a la guardia es innecesario. Firmado: Puño Elegante, el más grande ladrón de todos los tiempos".
-Gracias por venir, capitán Rostar -dijo un hombrecillo rechoncho, calvete y repelente con túnica y ropajes bastante ostentosos, de tal modo que parecía un montón de alfombras sobre las que hubieran dejado una bola de cristal; se hallaba en una sala con varias piezas de coleccionista expuestas, presumiblemente el museo de la mansión. A su lado se encontraba dicha estatuilla de Lorindán, una centaura de oro macizo-. Me siento más seguro con semejante despliegue de soldados en mi mansión, pero... ¿quién demonios es ese tal "Puño Elegante"?
-Oh, es normal que no haya oído hablar de él -respondió el capitán, un hombre robusto y calvo con barba, sudoroso y agresivo; tenía las aptitudes necesarias para no pasar hambre si algún día deciciera cambiar de orientación sexual y adorase al dios Oso, guardián del arco iris-. Sin embargo yo llevo años siguiendo su carrera delictiva y le aseguro que es un chorizo muy escurridizo.
-Pero si hace tan sólo dos días que el capitán escuchó por primera vez el nombre de "Puño Elegante" -susurró uno de los soldados a otro.
-El capitán es un experto en psicología, estoy convencido de que lo que hace es tranquilizar al señor Valthiëca para que no tema por su tesoro -sugirió el soldado Freder Torin Spindel, un chaval imberbe, pálido y de pelo de paja que, si alguien pudiera ver las canicas que eran sus ojillos tras sus lentes, pensaría que era una cría de algún animal legendario de una de esas mitologías que hacen suponer que quien la inventó llevaba algunas cervezas de más.
-¡Oh! ¡Qué crack!
-"Puño Elegante", o "Manita de Cerdo" como yo lo llamo -continuó el capitán con una risotada insoportable y porcina-, ha llevado a cabo robos por varios países desde hace años y siempre ha cumplido todo lo que ha prometido. Nadie sabe cómo lo conseguía pero tanto lo que robaba como el momento e incluso la manera de hacerlo lo había advertido antes en sus mensajes sin que nadie lograse echarle el guante. Pero no tema, señor Valthiëca, eso es porque nunca había intentado robar en Slyndbar, mi territorio. Yo mismo le cogeré y le ensartaré con mi espada delante de sus narices. Verá como le salpico la túnica con su sangre y nos reimos, ¡jajajaja! -volvió a reirse de su gran ocurrencia ante el espanto del adinerado, que andaba lejos de despreocuparse-. Además, me gustará ver cómo intenta llevarse esa estatuilla más falsa que el ojo de mi abuelo. La verdadera está a salvo conmigo, jejeje -dijo palpándose un bolsillo que tenía en la cadera.
-¡Tengo tanto que aprender del maestro! -dijo para sí con admiración el soldado Spindel.

[continuará]


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Podéis seguir los relatos en el enlace que hay en el apartado "PAGES" del blog. Eso sí, están en orden inverso así que bajad al final y empezad a leer. Si encuentro la manera de hacerlo al revés (si alguien lo sabe que me lo diga, por favor!) lo arreglo.


Y por cierto, veo que alguien se estrenó con la opción "está flojo" de abajo en una entrada; lo primero agradecer los clics que hacéis (son tiempo de vida) y desde luego tanto para lo bueno como para lo malo, porque si algo no te gusta es fácil apagar e irse pero a mí me viene muy bien saber si algo no ha gustado. Eso no quiere decir que vaya a hacerlo todo mejor porque tiempo no me sobra para niquelar ideas y dibujos, además de que no a todos nos gusta lo mismo, pero aprendo mucho y eso tiene molancia.
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